miércoles, 18 de abril de 2012

Incorpora el ejercicio a tu vida (I)



  Hacer ejercicio no siempre es tarea fácil, incluso bajo las mejores circunstancias. Pero ¿qué puedes hacer para que te resulte más fácil? Hay una serie de pautas que, cuando se siguen, pueden darte todo el soporte que necesitas para convertir al ejercicio en una parte regular de tu vida. Estas pautas incluso pueden facilitarte las cosas y hasta hacer que lo disfrutes, algo que es muy importante para desarrollar un hábito duradero.
  La clave es pensar en la actitud que tienes para con el ejercicio y determinar si lo que haces te ayuda, o no, a que puedas llevar una vida mejor. 

  A continuación aquí tienes diez pautas para que te sea más fácil planificar, preparar y comprometerte con el ejercicio.

1. Date tiempo.
Una rutina de ejercicios no trata sólo de tener objetivos o hacer un plan, también trata de tiempo. Necesitas tiempo para invertir en el proceso antes de lograr lo que quieres. Ese tiempo te permitirá:
- Determinar lo que te gusta y en qué eres bueno. Cualquiera que sea el programa no funcionará al instante, así que date el tiempo y la libertad de probar distintas actividades
- Trabajar en la organización. Al principio es un poco de prueba y error para descifrar cómo incluir el ejercicio en tu vida diaria y tal vez no logres ajustarlo a la primera.
- Aprender los ejercicios. No nacimos sabiendo los ejercicios. Debes aprender los movimientos, la técnica, la manera en que trabaja el músculo y practicarlos.
- Ganar estado físico. Tu cuerpo necesita tiempo para acostumbrarse al ejercicio, dale ese tiempo.

2. Planifica con anticipación.
Si ya vienes luchando con el ejercicio, cualquier cosa que se ponga en el medio puede descarrilarte, cualquier inconveniente que surja se convertirá en la excusa perfecta para no salir a hacer ejercicio, desde las medias que no puedes encontrar hasta que la playlist de tu reproductor de mp3 no se cargó. Háztelo más fácil:



- Planifica tus sesiones. Determina qué días irás al gimnasio y cuáles saldrás a andar en bici. En el gimnasio, planifica qué ejercicios te tocan por cada día, y en tu cardio cuánto tiempo lo harás, si lo harás por las mañanas, por las noches, cuándo. Planifica para que puedas prepararte con anticipación.
- Empaca. La noche anterior prepara tu bolso con todo lo que necesites. Ropa, calzado, agua, guantes, ipod, etc.
- Ten algo apetecible cerca. Lo siento, no estaba hablando de una hamburguesa. Entrenar con hambre es el beso de la muerte. Ten a mano snacks como yogurt, queso, frutas. Es bueno estar preparado.



3. Comprométete a fondo con tu entrenamiento.
Cuando se  planifica un entrenamiento generalmente surge la sensación de compromiso al mismo tiempo, pero cuando llega el momento de hacerlo surgen los “a menos”. Ejemplo, “entrenaré esta noche cuando vuelva de la universidad o del trabajo . . . a menos que esté muy cansado/ no me sienta con ganas de entrenar/ algo mejor suceda” Evita la charlatanería mental.
- Que sea oficial. Es decir, ponlo en tu agenda: “reunión con mi cuerpo a las 7 am” “8 am: sesiones de salud” lo que sea. Hazlo oficial, a esa hora tienes un compromiso así que trátalo como tal.
- No negociable. Sal a entrenar, sin importar lo que pase. Si llueve tómate un taxi hasta el gimnasio, si hace calor haz una hora de natación, si está nublado entrena, si no estás de ánimo entrena (el ejercicio es uno de los mejores remedios antiestrés naturales). Que sea no negociable es la naturaleza del compromiso. Y puedes aplicarlo a cualquier otro aspecto de tu vida que creas importante que también funcionará.
- Haz como los perros de carrera. No digo que pongas un hueso delante tuyo y así salgas a correr. Todo será más fácil si sabes que hay algo bueno después. Un baño caliente, un masaje, entradas para el cine el fin de semana si cumples tu rutina, ropa nueva cada 15 días, etc. Búscate un incentivo, no podrás creer las maravillas que hace con tu entrenamiento.

4. Hazlo por las mañanas si puedes.
En lo personal cualquier momento es bueno para hacer ejercicio, siempre que lo hagas. Sin embargo parece que quienes se entrenan por las mañanas suelen ser los más constantes. Estas son algunas ventajas de entrenar por las mañanas:

- Es más fácil mantenerte en tu rutina si es lo primero que haces.
- Tienes más energía por el resto del día
- Aceleras tu metabolismo
-Te preparas para un día mucho más saludable
- Ayuda a dormir mejor
Consejos para convertirte en un atleta matutino:
- 3, 2, 1 arriba! Ponte la ropa de entrenamiento tan pronto te levantes de la cama y comienza a moverte antes que tu mente te llame otra vez a la dormir un ratito más
- Un pequeño soborno. La promesa de un paseo, de ver una película o invitar a tu pareja a salir puede levantarte de la cama más rápido de lo que piensas.


  ¡En el  próximo post continuaremos con esta serie de valiosos consejos para incorporar el ejercicio a tu vida!





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miércoles, 11 de abril de 2012

El sobreentrenamiento


  A menos que estés entrenándote para alguna actividad atlética o que estés buscando cambios masivos en tu cuerpo, no hace falta que te ejercites más duro de lo necesario. Si te duele o sientes que tu entrenamiento es excesivamente incómodo entonces detente y prueba algo diferente. Entrenarse correctamente no requiere del dolor, ni tampoco de ejercicio demasiado intenso.

   
Estas son algunas maneras de saber si te estás esforzando más de lo necesario:
  Si te sucede alguna o las dos cosas de arriba ese es un indicador de que estás empujando tu cuerpo más allá de su capacidad. El ejercicio saludable debería darte energía. Si te sientes cansado incluso antes de empezar, encuentra una manera creativa de hacerlo y chequea si hacerlo te da más energía. Entrenarse puede ser como un juego, juégalo.

  Para quienes sólo quieren llevar un estilo de vida sano y activo, y controlar su peso, es recomendable que al momento de incrementar su actividad, lo hagan gradualmente y no más de un diez por ciento por semana. Por ejemplo, si actualmente corres 2 kilómetros pero quisieras correr cinco, incrementa la distancia en un 10% cada semana hasta llegar a los cinco. Lo mismo aplica para el peso que se levanta en el gimnasio; o para los principiantes con el tiempo de ejercicio. Básicamente construirás un éxito sobre otro hasta que llegues al punto deseado o al estado que busques. No es necesario llevar el ejercicio al límite de lo intenso. Disfruta del ejercicio y no te excedas, es la mejor manera de lograr cambios profundos y duraderos.

  Implementa pequeños cambios en tu programa de ejercicios y/o en tus hábitos de alimentación, y dale a tu cuerpo la posibilidad de que se adapte a esos cambios. Una vez que estés cómodo o cómoda con el cambio y este sea parte normal de tus días, entonces introduce otros. Estos cambios se construyen uno sobre otro. Jugarse por el ejercicio intenso definitivamente que no es una buena apuesta en estas etapas.
  Si sigues un programa completo compuesto de ejercicios cardiovasculares y de fuerza, pero resulta que no haces ni el calentamiento previo ni el enfriamiento posterior, y ni siquiera le das a tu cuerpo el tiempo para descansar y recuperarse entonces te estás entrenando en exceso. Cuando descansas tu cuerpo se recupera, se repara y en el proceso se vuelve más fuerte. Sin el descanso apropiado tu cuerpo no tendría ninguna de esas posibilidades y cada entrenamiento nuevo que hagas sería un retroceso más que un avance.

  No trates de compensar un día que faltaste a tu entrenamiento dándole el doble de intensidad a tus ejercicios del día siguiente. Sigue una rutina regular y que sea agradable de realizar. Ten un horario, desarrolla una rutina, convierte el ejercicio en hábito. Mientras más lo hagas más te beneficiarás, y en el proceso podrás disfrutarlo en vez de padecerlo. Planifica para llegar a donde quisieras llegar en un mes, dentro de seis meses, un año y así. El entrenamiento debería ser contínuo e ininterrumpido. Eso es lo que paga
  Otra manera de asegurarte que no estás yendo demasiado lejos con tus ejercicios es hacer el test de hablar. Durante el ejercicio deberías experimentar una respiración pesada y cierta intensidad, pero así y todo deberías ser capaz de hablar sin mucho esfuerzo. Si no puedes hacerlo, tu nivel de esfuerzo puede ser tan alto que no consigas el oxígeno suficiente para tus músculos.

  Si arrastras viejas lesiones o tienes problemas en las articulaciones, o si te encuentras en una condición que no es la mejor, primero comienza mejorando tu fuerza y flexibilidad. Quiero decir que empieces liviano, con pesos livianos en el gimnasio, saliendo a caminar y ejercitando las partes más débiles. No creas que porque hace 5 años en la secundaria formabas parte del equipo de atletismo ahora podrás correr como en aquel entonces si en el medio ni siquiera subiste unas escaleras. Utiliza el sentido común.




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miércoles, 4 de abril de 2012

Senderismo

  Caminar es una actividad completa que aporta a nuestro organismo muchos beneficios. De hecho lo recomendable es realizar al menos media hora diaria de caminada. Pero si ésta se lleva a cabo en plena naturaleza sus beneficios se multiplican. Es lo que sucede con el senderismo, una actividad que mezcla el deporte con la naturaleza.

  El senderismo es una actividad que puede realizar todo tipo de personas de todas las edades, ya que consiste en marchas a pie por diferentes parajes naturales alejados de la vida urbana. Un contacto directo con la naturaleza en el que además de apreciarla en todo su esplendor obtenemos beneficios derivados de la práctica de un deporte aeróbico.

  Antes de nada debemos conocer el lugar al que vamos a ir a practicar esta actividad. No debemos olvidar que a pesar de que las rutas están siempre debidamente señalizadas, estamos en pleno bosque y nos podemos despistar y perder. Es importante son salirse del circuito marcado para evitar posibles contratiempos. Por lo demás el senderismo es una actividad relajante que nos permite desconectar.

  Al realizarse en la naturaleza tomaremos de primera mano un contacto con el medio y su vida, con lo que esto supone para nosotros, ya que nos permitirá olvidarnos por unos momentos del estrés y de las presiones propias de la gran ciudad. El senderismo es una buena terapia de relajación.

  No debemos olvidar que es un ejercicio aeróbico en el que trabajamos nuestro sistema respiratorio y cardiovascular. Con la práctica de este deporte aumentaremos nuestro ritmo cardiaco fortaleciendo los vasos sanguíneos y el corazón. No debemos olvidar que con el senderismo aumentamos también la quema de calorías y con ella la eliminación de grasa corporal.

  Normalmente los circuitos de senderismo incluyen diferentes tipos de terreno en los que se mezclan subidas, bajadas, zonas con desniveles, suelo difícil de sortear… Es por esto que la presión que ejercemos sobre nuestras piernas es muy fuerte. De esta manera contribuimos a mejorar el tono muscular así como a aumentar el volumen y la fuerza en esta parte del nuestro cuerpo.

  No debemos olvidar que el senderismo es una actividad que se practica al aire libre y en plena naturaleza, lejos de la gran ciudad. Es por esto que evitaremos la contaminación mejorando la calidad del ejercicio y es que las concentraciones de oxígeno son mayores y con ello nuestro cuerpo estará en mejores condiciones, dispuesto para afrontar mejor el ejercicio.

  Si nos decidimos a realizar senderismo es importante elegir bien el lugar, planificar bien la ruta, hacernos con el equipo adecuado para salvar los obstáculos que nos pueden surgir, y cargarnos de los víveres que puedan sernos necesarios. La alimentación es importante, ya que debemos ingerir alimentos que nos aporten la suficiente energía para soportar el ejercicio.


La indumentaria

  En primer lugar es necesario que nos hagamos con el equipo de ropa adecuado. Los movimientos a la hora de hacer senderismo suelen ser bruscos, pues pasamos del paso normal a la zancada para subir desniveles, cuestas… Por ello es necesario que las ropas que llevemos sean cómodas pero tampoco demasiado holgadas, ya que nos podemos enganchar en cualquier rama o saliente de una roca. Existen en el mercado prendas elásticas que se ajustan a la perfección al cuerpo y a sus movimientos convirtiéndose en una segunda piel.

  El calzado es otra parte importante que debemos cuidar a la hora de hacer senderismo, ya que las botas que elijamos deben ser resistentes, especialmente elaboradas para caminar por terrenos salvajes. Las zapatillas de deporte pueden ser una buena opción, pero no es la adecuada, ya que están pensadas para la carrera en su mayoría, y en este caso lo que deben hacer es aislar el pie del entorno y ser altas para mantener sujeto el tobillo y evitar posibles lesiones derivadas de una mala pisada, algo muy habitual en terreno salvaje como por el que vamos a caminar. También es conveniente llevar una crema de protección solar, unas tiritas  y un impermeable plegable por si acaso el tiempo lo exigiere.

Los utensilios

  Además de la indumentaria que debemos elegir con cuidado, siempre buscando la máxima comodidad y utilidad, debemos echar mano de algunos utensilios necesarios para mejorar el desarrollo de la actividad. En esta ocasión vamos a recomendar el uso de un bastón o bastones para ayudarnos a caminar y afianzarnos mucho mejor al terreno. Esta herramienta lo que hará será servirnos de apoyo a la hora de subir o bajar cuestas y a la hora de caminar, ya que será él el que aguante parte de la tensión que se genera en estos momentos, y no nuestro cuerpo, mejorando así nuestro estado y evitando posibles lesiones.

  Es importante que tengamos en cuenta estos puntos y que en la medida de lo posible los llevemos a cabo para hacer del senderismo una actividad ideal para practicar deporte en estos meses primaverales del año, que es cuando la naturaleza está en su mejor momento y nos permitirá disfrutar de un espectáculo único a la vez que cuidamos nuestro cuerpo.





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miércoles, 28 de marzo de 2012

En un principio, los efectos de hacer ejercicio son invisibles



  Cuando comenzamos la práctica de ejercicio, con frecuencia no tenemos la paciencia suficiente como para esperar los resultados y ésta puede ser una de las causas del abandono de la actividad física. Sin embargo, aunque no veas cambios inicialmente, debes saber que en un principio los efectos de ejercicio son invisibles pero no dejan de estar presentes.

  Después de un tiempo de inactividad, cuando comenzamos a movernos los cambios son inmediatos pero invisibles en algunos aspectos de nuestro cuerpo, pues la liberación de endorfinas que produce el ejercicio es un buen cambio que afecta nuestra salud, sobre todo a nivel emocional, pero que no lo percibimos en nuestro cuerpo al mirarnos al espejo.

  Por otro lado, el impacto del ejercicio sobre el metabolismo también es un efecto invisible pero que se produce desde un principio con el ejercicio, pues un reciente estudio comprueba que aunque seas sedentario, después de una hora de ejercicio las células se desmetilan, es decir, sufren un proceso químico que ayuda a producir proteínas que favorecen la quema de grasas.

   Asimismo, el balance calórico tiene efectos a largo plazo en nuestro organismo, por eso, si bien debemos esperar para ver cambios físicos, inmediatamente nuestro cuerpo al moverse quema calorías y ese incremento en el gasto de energía se traducirá a largo plazo en un beneficio comprobable frente al espejo.

  Lo que queremos decir es que no debemos desesperarnos si tras dos o tres días de ejercicio no vemos cambios físicos, pues en un principio los efectos son invisibles pero no dejan de estar presentes para que en un futuro realmente podamos ver los cambios.

  Sólo un poco de paciencia es necesario y recordar que los cambios con el ejercicio se producen de inmediato aunque a veces no los veamos, pero que a largo plazo apreciaremos sus frutos en nuestro cuerpo y no nos arrepentiremos de haber continuado con la actividad pese a que en un principio, los efectos fueran invisibles.




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miércoles, 21 de marzo de 2012

Ventajas de la Bicicleta Elíptica


  La aparición de la elíptica en los gimnasios es algo relativamente nuevo. Su popularidad se ha ido extendiendo al ser una actividad muy completa y que implica a muchos grupos musculares. Hoy día es difícil imaginarse la parte aeróbica del gym sin una de estas elípticas.
  Debido a sus movimientos de pedaleo y traslación permite trabajar conjuntamente músculos del miembro inferior(pierna y pantorrilla) y músculos del miembro superior ( brazos, hombros y abdominales).
  Como actividad aeróbica que es, si el objetivo es quemar grasas, el ejercicio es conveniente realizarlo durante unos 30 minutos o más, que es el tiempo a partir del cual se movilizarán en demasía los depósitos grasos. Al implicar mayor número de músculos que una máquina aeróbica convencional se necesita un mayor bombeo de sangre por parte del corazón y por tanto el consumo calórico también es mayor.
  Otro de sus beneficios es que al estar en todo momento con el pie apoyado, la rodilla y principales articulaciones no sufren (como pueden hacerlo en la carrera ), por tanto es una buena actividad para sedentarios que empiezan a moverse o personas con una reciente lesión que necesitan poco impacto en sus huesos o músculos.

  En resumen, la elíptica es un ejercicio cardiovascular con gran implicación muscular, lo que permite entrenar y gastar igual de calorías que una máquina aeróbica normal pero en menos tiempo y sobrecargando menos el sistema óseo-articular y muscular.

 Cómo sacar más provecho a esta máquina 

Para sacar mayor provecho a la elíptica te damos algunos consejos que te permitirán enfocar el entrenamiento en el objetivo planteado sin dejar de usar esta gran máquina cardiovascular:
Para quemar calorías y mejorar el sistema cardiorrepiratorio: intenta mantener los pasos por minuto, es decir el número de veces que las piernas dan vuelta entre 140 y 160. Puedes entrenar haciendo intervalos y en cada sprint sobrepasar los 160.
Para tonificar muslos: concéntrate en los pies y presiona con los talones hacia abajo para trabajar más los isquiotibiales y glúteos, o presiona con la punta de los pies para trabajar los cuádriceps. Esto te ayudará a dar buena forma y tono muscular a la parte superior de tus piernas. También puedes correr hacia atrás en la elíptica.
Para ejercitar en poco tiempo: usa brazos y piernas simultáneamente, concéntrate en hacer fuerza con tus piernas y en tirar o empujar con los brazos también, lo cual te permitirá elevar rápidamente la frecuencia cardíaca al mismo tiempo que tonificarás el tren superior y el inferior.
Para trabajar la zona media o core: dejar las manos libres soltando las asas, de manera de desafiar al equilibrio. Ésto hará que los músculos del core se soliciten para mantener la postura mientras las piernas se movilizan. Para conservar la estabilidad coloca las manos sobre las caderas.
Para tonificar glúteos: trabaja en pendiente, aunque sea unos 2 a 3 minutos y después ejercita con una pendiente inferior.

Como podemos ver, podemos sacar mayor provecho a la elíptica según en donde concentremos el trabajo, la pendiente o la velocidad a la cual entrenamos. Por supuesto, si podemos variar el entrenamiento en la máquina obtendremos resultados que producirán en nuestro cuerpo los efectos de una actividad completa y efectiva.






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miércoles, 14 de marzo de 2012

Los mejores terrenos para correr


  ¿Cuáles son los puntos débiles para un corredor? ¿Qué zonas articulares son las más afectadas? Rápidamente sabemos que desde luego es el tren inferior, pero sin lugar a dudas el eslabón débil de un corredor no son los tobillos o rodillas, sino la zona lumbar. Además de las habituales sobrecargas a nivel lumbar, las lesiones más graves en un corredor suelen ser las denominadas “fracturas por estrés”, debido a los continuos impactos del pie contra el suelo, los cuerpos vertebrales se van dañando poco a poco hasta terminar en una rotura del arco vertebral. Les siguen las condromalacias por degeneración del cartílago de la rodilla y cadera, que una vez más, por los choques articulares en el mismo punto y angulación, terminan por degradarlo y la mala noticia es que el cartílago no vuelve a regenerarse.
  Por estas causas, los corredores deben tener en cuenta el terreno por el que realizan la carrera, unas buenas zapatillas servirán de ayuda pero si podemos evitar la causa, lograremos que el efecto no aparezca, el objetivo es alargar la vida deportiva y sobre todo, la salud articular.

El impacto
  En la carrera, cada vez que el pie toma contacto con la superficie se produce un impacto. Este impacto es mucho más intenso y agresivo de lo que pensamos, hay que tener en cuenta que se realiza después de una fase aérea, todo el peso del cuerpo recae sobre el talón ya que es la primera zona que toma contacto, pero además, venimos con una inercia, lo que representa un aumento en las fuerzas y tensiones en esta fase de la pisada.

  En la recepción del pie con el suelo, las fuerzas producidas son absorbidas en parte por la superficie, en otra parte por el calzado y el resto de fuerzas no absorbidas pasan a los músculos y articulaciones del cuerpo.

 El terreno sobre el que nos desplazamos tiene que tener un equilibrio adecuado entre resistencia y deformación. Por una parte, necesitamos firmeza para favorecer la mecánica en la fase de impulso, nuestros tejido conjuntivo (fascias y tendones) actúan a modo de muelle, gracias a la resistencia de la superficie, reciben una tensión en el apoyo que la utilizan a continuación para ayudar significativamente en la fase de impulso, este tejido actúa a modo de goma elástica conservando la energía para transformarla en movimiento en la siguiente fase de la pisada. Al recepcionar, el tejido conjuntivo (fase excéntrica), se elonga y al impulsarse (fase concéntrica), se contrae, este mecanismo beneficia enormemente al músculo ya que le quita trabajo y grandes tensiones.

  Además, el tejido conjuntivo y huesos, necesitan este tipo de estímulos provocados por las superficies rígidas para mantenerse en unas condiciones mecánicas adecuadas, estas tensiones permiten una adecuada adaptación, estimulando a la producción de colágeno en ligamentos y de osteoblastos en el tejido óseo. Sin embargo, cuando las tensiones y cargas sobrepasan la capacidad de respuesta de los tejidos y nuestro organismo no es capaz de remodelar las estructuras a la velocidad o intensidad a la que se degradan, aparecen procesos inflamatorios, roturas progresivas, degradación del cartílago, roturas por estrés y graves e irreversibles lesiones que generalmente significan el final de la vida deportiva del corredor.

   Según lo anteriormente descrito, es importante que sepamos mantener un equilibrio adecuado en este tipo de estímulos. El tipo de terreno es solo un factor que se engloba dentro de otros como el tipo de calzado, carga de trabajo, edad, nivel de condición física y peso corporal.

  Analicemos cada una de las superficies desde la más rígida y dura, hasta la más blanda, evaluando sus ventajas e inconvenientes y conveniencia según el caso.

Acerados
  Es la superficie más dura, todo el impacto lo absorbe la pierna del corredor ya que este terreno no produce ninguna deformación. Las articulaciones reciben una excesiva carga que a medio y largo plazo terminan por provocar sobrecargas y lesiones. Las aceras, hormigones y pistas de cemento, son excesivamente duras y consecuentemente agresivas para la carrera.
Nota: Muchas ciudades diseñan circuitos para la práctica deportiva, el inconveniente es que son de hormigón, muy bonitos. Para caminar, patinar o montar en bici, son adecuados, pero no para la carrera.

Asfalto
  Aunque no seamos capaces de apreciarlo, el asfalto es algo menos duro que las aceras, presenta cierto grado de deformación, por lo que castiga algo menos, pero no lo suficiente. Este tipo de terreno puede ser soportado por corredores bien adaptados, pero continúa sin ser recomendable para la mayoría de runners.
  Además se suele correr por la zona del arcén, cuestión aun más peligrosa ya que ésta zona presenta una pendiente para evacuar el agua de lluvia, existe una diferencia de altura que afecta a la pisada de cada pie creando desequilibrios musculares y articulares.

Tierra
  Los caminos de tierra compactada, es el terreno más interesante, presentan una adecuada absorción del impacto ya que es un terreno que se deforma, al tiempo que aporta rigidez para el impulso. Los parques y senderos de bosques o terrenos naturales son los ideales para la carrera.
  Muy diferentes son las pistas de montaña, como los GR, caminos estrechos que presentan irregularidades y zonas de piedras sueltas. Es el caso de los corredores de Trail de montaña que presentan un riesgo elevado de esquinces y sobrecargas de los músculos estabilizadores del tobillo como peroneos y sóleo. Por tanto, en este tipo de terrenos el problema no es el impacto, sino las irregularidades en el apoyo y el firme inestable en algunas zonas.

 Hierba
  La vegetación genera un tejido esponjoso y blando que se deforma con cierta facilidad. No suele ser un terreno habitual para correr ya que las zonas de césped son limitadas. Se suele utilizar en casos de reentrenamiento o fases de descarga, donde se realiza un trote suave, implica un impacto mínimo a cambio de un trabajo extra para músculos y ligamentos.
  La hierba es un terreno más indicado para sesiones muy cortas o con objetivos de reentrenamiento, dejando de tener interés y beneficio para sesiones completas de carrera.

 Arena compactada de playa
  Siempre se ha asociado a correr por la playa como algo saludable y de binestar, pero sin embargo, no es así. Correr por la arena de la playa, desde el punto de vista mecánico, aporta muchos más inconvenientes que ventajas, llegando a ser sin duda, el peor terreno para correr.
  El tramo de arena mojada, se presenta mas compactada, pero aun así es enormemente blanda y deformable, perdiendo capacidad de respuesta en la fase de impulso. Por otra parte, lo habitual es que esta zona de playa se encuentre con una excesiva inclinación lateral generando una dismetría en la zancada que a medio plazo llega a causar deformaciones en la estructura del pie y alteraciones en la disposición de la cadera y zona lumbar.
  Si decides correr por este terreno, realízalo en las últimas horas de marea baja, y seleccionando tramos lo más horizontal posibles. Evita también que entre agua en la zapatilla, las fricciones y rozaduras con la piel húmeda te ocasionarán heridas en la piel.
  Este tipo de terreno es ideal para terminar una sesión de carrera, al llegar a esta zona descálzate y camina dejando que tus pies entren en contacto con el agua, la arena proporcionará un efecto de masaje, facilitará el retorno venoso y el agua refrescará tus pies minimizando los procesos inflamatorios.

Arena suelta de playa
  Muy interesante para caminar, pero sin duda, el terreno menos adecuado para correr. En el impacto, la superficie prácticamente cede y se deforma enormemente, el impacto para el pie es mínimo, pero el problema viene en la fase de impulso, al no aportar una base sólida obliga a un trabajo excesivo de los músculos tanto para impulsar el pie, como para estabilizarlo, se pierde toda la capacidad elástica del tejido conjuntivo que apuntaba anteriormente y son los músculos los que reciben toda la tensión y responsabilidad para impulsarte, además de perder avance y efectividad en cada zancada, supone una elevada carga de trabajo para los músculos. En pocas sesiones se produce una sobrecarga muscular y posteriormente, la aparición de tendinitis en tendones de inserción y fascia plantar.

  La arena de playa, está indicada para sesiones específicas, cortas y puntuales de trabajo de fortalecimientos de los músculos del tobillo, no es nada adecuado realizar largas sesiones de carrera, menos aún cuando no se tiene un acondicionamiento adecuado.

Como resumen
  Lo ideal es alternar diferentes tipos de terrenos, son estímulos diferentes para músculos, ligamentos, tejido óseo y receptores sensoriales, pero como norma general, evita abusar de los extremos, no realices largas sesiones por la playa o ciudad y apuesta por terrenos naturales para la mayoría de tus sesiones.
  Utiliza los terrenos blandos como césped y arena para caminar, donde se busca un trabajo más de carácter propioceptivo e implicación de músculos estabilizadores. Incluso es beneficioso caminar descalzo para estimular a los receptores sensoriales y permitir una movilidad natural de los huesos del pie.
  Corredores experimentados como maratonianos que presentan un peso corporal muy bajo y llevan años entrenando, poseen adaptaciones que les permiten desarrollar un trabajo por terrenos más duros, sin embargo, personas con un peso más elevado, corredores ocasionales, principiantes e incluso corredores populares, siempre deberían prestar atención a sus zapatillas y decantarse por terrenos de tierra.


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martes, 28 de febrero de 2012

Ni libros, ni revistas, ¡estos son resultados reales de una alumna de nuestro centro!


  Verónica Bernal Suárez, 30 años, acudió a mi centro con muchas ganas de empezar una nueva etapa incluyendo el deporte en su rutina semanal. No tenía un objetivo claro, decía que quería mejorar su condición física en general.  
  Le preparé las sesiones incluyendo ejercicios cardiovasculares y de tonificación para los principales grupos musculares. 
 En su primer día de entrenamiento le hemos hecho una entrevista inicial, un test de resistencia , fuerza y flexibilidad y le hemos medido el contorno de los principales segmentos corporales que le interesaba a Verónica mejorarlos, un protocolo que usamos con todos los clientes en su primera sesión. 
  Verónica es muy constante y muy disciplinada, y viendo que los objetivos propuestos al principio se conseguirían muy rápido, a los pocos días de empezar las sesiones de entrenamiento personalizado me preguntó si poniéndose en manos de un nutricionista podría conseguir resultados más específicos como bajar la grasa abdominal por ejemplo. Le puse así en manos de mi colaborador y gran profesional el Dr. Ramón de Cangas y éstos fueron los resultados que consiguió Verónica combinando la dieta y las sesiones de entrenamiento personalizado entre las fechas 14 de noviembre 2011 y 30 de enero del 2012:



       Peso: 50,9                                                                   Peso: 50,1
       Masa magra: 29,2                                                      Masa magra: 29,7
       Grasa corporal: 11                                                     Grasa corporal: 8,7
       Agua intracelular en litros: 11                                    Agua intracelular en litros: 11,6
       Area de grasa visceral (en cm2): 49,9                       Area de grasa visceral (en cm2): 38,3
       Abdomen : 71,5 cms                                                  Abdomen: 65,5 cms
       Caderas: 92 cms                                                        Caderas : 91 cms


  Como se puede ver, no siempre el peso corporal es lo más importante para conseguir resultados óptimos:
 Verónica ha bajado solamente 800 gramos, pero ha reducido su grasa corporal y visceral, además del incremento de masa muscular, consiguiendo cambiar totalmente su cuerpo. Es un ejemplo claro que ejercicio físico y control de la alimentación siempre van a ir de la mano y que se puede conseguir excelentes resultados poniéndose en manos de profesionales de estos ramos.



Cristiane Queiroz
Gerente, propietaria y entrenadora personal en Côrpore  
Centro de entrenamientos personales






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