miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Cómo escoger las zapatillas para correr?

  Utilizar zapatillas inapropiadas puede pasarnos factura y provocar graves consecuencias para el corredor, como ampollas, quistes sinoviales, dolor, torceduras e incluso esguinces.

¿Qué hay que tener en cuenta para elegir las zapatillas para correr?

  Debes comprar las zapatillas para correr en una tienda especializada. Los dependientes están bien informados y podrán asesorarte según tus características anatómicas y tus necesidades particulares.

  Si ya tienes unas zapatillas viejas puedes llevarlas a la tienda y observándolas los expertos pueden saber cuál es tu manera de correr.
  Un buen experto observará la forma de tus pies y tendrá en cuenta algunas características como tu peso, qué superficie utilizas para correr y cuántos kilómetros realizas a la semana. Con estas premisas el dependiente podrá aconsejarte  el modelo en cuanto a estabilidad, amortiguación, flexibilidad y peso de la zapatilla, teniendo en cuenta que a mayor grado de protección, mayor peso. El especialista debe prestar atención al tipo de pisada, es decir, si eres pronador, neutros o supinador.

  La prueba de la cinta de correr sólo es útil si vas a correr por terrenos lisos o en una cinta vertical. No tiene utilidad alguna si vas a correr por caminos ya que la superficie es irregular y se corre de manera diferente.

  El dependiente siempre debe ofrecerte varios modelos y distintas marcas. No dudes en probarte un modelo y otro hasta que te encuentres el que te resulte más cómodo.

  Si la zapatilla te recoge perfectamente el talón y el empeine no debes notar que te aprieta. 
 Las zapatillas para correr sólo pueden amortiguar los impactos y corregir la sobrepronación (inclinación exagerada del pie hacia adentro).

  Las zapatillas para correr no deben quedar ni muy justas ni demasiado holgadas, debe de sobrar medio centímetro entre el dedo más largo y la puntera.  Si la punta de la zapatilla queda demasiado estrecha, los dedos estarán comprimidos  dando lugar a problemas de uñas, falta de estabilidad e impulsión, recalentamiento. Si  por el contrario, la puntera está demasiado holguera, pueden aparecer ampollas.

  Cuando vayas a comprar las zapatillas, es mejor comprarlas por la tarde o después de entrenar ya que con los pies descansados puedes llegar a tener una talla menos y sobre todo nunca acudas con prisa a una tienda especialista  ya que debes disponer de tiempo suficiente para hacer una buena elección.

  No olvides que todas las zapatillas se fabrican en serie y a veces los pies no se ajustan  a las medidas estandarizadas.  Por ello debes tener paciencia y aunque tengas los pies muy anchos o un puente muy pronunciado siempre habrá unas zapatillas a tu medida. 

  Camina con ellas por la tienda para intentar notar su amortiguación, estabilidad, flexibilidad y ligereza, y percibir si te sientes cómodo y si las zapatillas tienen alguna pieza o defecto que nos pueda molestar.

  El calzado siempre hay que probárselo en los dos pies, porque siempre hay uno más grande que otro. Si tus pies son desiguales, debes guiarte siempre por la medida del pie más grande y si la zapatilla del otro pie no queda ajustada siempre se puede recurrir al uso de plantillas o un calcetín más grueso.

  Nunca te dejes influir por la marca de las zapatillas ni el diseño ya que sólo debes escoger las que mejor se adapten a tus necesidades.

  Escoge el tipo de atadura que más adecuada. Según la altura del empeine nos irá mejor un tipo de atadura u otra: en escalera, cruzados por fuera, cruzados por dentro, saltándonos algunos ojetes, de manera que las zapatillas para correr nos sujeten el pie adecuadamente, sin causarnos presiones indebidas.

(Artículo basado en el publicado en hsnblog)




CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com


miércoles, 13 de marzo de 2013

Algunos consejos para los novatos en el gimnasio



  Por fin te has decidido y te has apuntado a un gimnasio, pero… ¿Y ahora qué hay que hacer?  Es sin duda la pregunta que cruza nuestra mente en nuestro primer día de gym.          Te damos algunos consejos para esos días con un enfoque menos deportivo y más práctico para que te encuentres a gustito cuanto antes.

1. Primera misión.
  Tu primera misión en el gimnasio es encontrar un monitor (si estás en un gimnasio hecho y derecho no tendrás que hacerlo: él te encontrará a tí) para que te diseñe un circuito ligero de toma de contacto.  Especialmente si has estado mucho tiempo parado, este circuito de cuerpo entero junto a un poco de ejercicio aeróbico te vendrá muy bien para “engrasar” la maquinaria.

2. Haciendo amigos.
  Trata de coincidir en tiempo y espacio con más gente afín a ti, ya sea por edad o por cualquier otra característica que tu consideres.  Tarde o temprano surgirá la conversación.  Porque al gimnasio hemos venido a por un body serrano y a estar sanotes pero también a divertirnos mientras lo hacemos.  Tan pronto como empieces a conocer gente, te sentirás cómodo y te costará menos volver cada día.


3. Suéltate la melena.
  Como decíamos, un centro fitness es un lugar para socializar, divertirte y pasar un rato agradable. Seamos realistas: la gran mayoría de la gente quiere hacer ejercicio, sí, pero quiere hacerlo divertido. Para eso tienes que deshinibirte: se tú mismo, libérate de complejos y predisponte a pasarlo bien.  Si tu gimnasio realiza actividades outdoor, fiestas, excursiones, lo que sea, apúntate sin pensarlo.  De esta manera conocerás más gente en un ambiente distendido y te sentirás más cómodo aún en el gimnasio.  Poco a poco te darás cuenta que has ganado un grupo de amigos.

4. Apúntate a clases dirigidas
  Las clases dirigidas son la actividad perfecta para quién busca sentirse a gusto en el gimnasio. Estás en grupo con más gente, el monitor guía los movimientos, hay musiquita…  Después de unos días con tu circuito de iniciación entérate en qué consiste cada clase y elige un par de ellas que te resulten atractivas y al menos una que no te llame nada la atención. Verás que algunas clases te sorprenderán.

5. Establece un horario inamovible.
  Cuando ya lleves algunas semanas acudiendo con regularidad al gimnasio y vayas teniendo más claro el tipo de actividades que quieres realizar y el entrenamiento que el técnico te ha confeccionado con su tiempos, etcétera, será el momento de sentarte un rato y planificar tu horario semanal como es debido.  Los primeros 7 o 10 días, con la ilusión del inicio vas a sacar el tiempo de donde sea, pero para que el gimnasio no entre en conflicto con otras actividades y termines por dejarlo hay que cuadrarlo muy bien en nuestra vida. Decide que días y que horas vas a asistir y se inflexible con ese horario: ese rato es para tí, para tu salud para tu belleza.  Por lo tanto es para tu autoestima, tu seguridad y tu confianza y es un tiempo muy importante.
El segundo y el tercer mes serán duros, siempre lo son.  En esos tiempos es cuando más firme debe ser tu voluntad y mejor hilada tienes que tener la agenda.  Pero en algún momento entre el tercer y el quinto mes, te darás cuenta de que le has cogido el gustillo y todo se volverá color de rosa.

6. Plantéate el entrenamiento personal.
  Un entrenador personal no es un lujo.  La realidad en nuestro día a día nos ha demostrado que dependiendo de las circunstancias de cada persona son un elemento muy importante en la consecución de resultados.  Es una inversión igual que lo es el gimnasio y, como toda inversión cuanto más metas más podrás sacar.  En este caso, un recién llegado al gimnasio encontraría una vía de adaptarse de forma rápida y efectiva al ejercicio pero, sobre todo, le aportará ese empujón extra de motivación para no rendirse a las primeras de cambio.  Incluso si te parece mucho gasto entrenar con entrenador de manera habitual, es interesante coger algunos entrenamientos sueltos de vez en cuando y obtener impresiones sobre tu rutina, tu evolución y consejos para superarte.  Y si te lo puedes permitir, no lo dudes, entrena siempre con entrenador personal: está demostrado que con un entrenador te esfuerzas mucho más, con lo que consigues más resultados y más rápido.

  Esperamos que estas recomendaciones te ayuden a comenzar con buen pie en tu nuevo gimnasio y enseguida le cojas el gustillo.  Y aguanta.  Pasados entre 3 y 5 meses (depende de cada persona) las probabilidades de engancharte al deporte son muy altas.  Y los beneficios de estar toda una vida haciendo ejercicio por gusto, bien merecen a hacerlo a disgusto 3 meses.

(Fuente: blog.fisicoweb.com)



CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com




miércoles, 6 de marzo de 2013

Los tipos de respiración


  Conocer los distintos tipos de respiración puede ser muy útil para controlar muchos aspectos de nuestro ser y de nuestro cuerpo, como las emociones o las sensaciones. Hoy, basándonos en algunos artículos de profesionales, os queremos hablar un poquito de las distintas formas de respirar.

  Básicamente, existen tres maneras de realizar la respiración:

-Respiración clavicular. Es la forma más superficial de respiración. Entra poco aire, aunque el esfuerzo que se hace al realizarla no es pequeño.
  Está asociada al estrés y se realiza en la parte superior del cuerpo, justo debajo de la garganta.
  Así respiramos inconscientemente, cuando tenemos ansiedad o vamos deprisa, cuando estamos nerviosos o asustados y, las embarazadas, cuando ya están muy avanzadas. 

-Respiración torácica. También es un tipo de respiración incompleta, aunque hay que conocerla y controlarla, ya que puede ser útil en ocasiones.

  En la inspiración, se dilata el tórax y el pecho se levanta, y al expirar, las costillas se juntan de nuevo y el pecho baja. Hacer esto varias veces, hasta notar cómo la caja se expande y se encoje según esté entrando o saliendo el aire.
  Cuanto más haces este ejercicio, más capacidad vas adquiriendo. Al entrar más oxígeno, aumentarás tu capacidad pulmonar. El oxígeno enriquece la sangre, que es la que alimenta nuestras células, y es como tomarse cada día un potentísimo complemento vitamínico.

  Si tumbada, pones un libro sobre tu pecho y realizas este tipo de respiración, verás al libro subir y bajar.

-Respiración abdominal. Es la más profunda de las tres, ya que consiste en transportar aire a la parte más baja y más amplia de los pulmones.
  La respiración es lenta y profunda e interviene el diafragma, por eso también se llama respiración diafragmática.
  Si se hace correctamente, se efectúa una purificación total del organismo, elimina la tensión y calma la ansiedad. 
  Lo óptimo es hacerlo tumbado boca arriba. Cuando se inspira, se llena de aire la parte baja de los pulmones, desplazando el diafragma hacia abajo y provocando que el vientre salga hacia fuera. Se nota porque el abdomen se hincha.
  La inspiración debe ser lenta y silenciosa. Concentrándose en el abdomen.
  El pecho no se mueve y, durante la espiración abdominal, el diafragma sube. Ponte una mano encima del ombligo cuando estés tumbada y lo notarás.

  Es muy importante aprender a conocer y controlar estos tres tipos de respiraciones para conseguir buenos resultados por ejemplo, al practicar ejercicio físico, o para concentrarnos o relajarnos en determinadas situaciones. ¡Incluso, si las dominas bien, notarás cómo las inoportunas ronqueras que puedas sufrir a veces disminuyen!.
Un último consejo: si eres consciente de que "algo falla" en tu forma de respirar, de que te fatigas, te pones ronca a menudo, hablas demasiado rápido, te mareas al realizar esfuerzos....busca la opinión de un experto: logopeda, otorrino.....¡Ellos te podrán ayudar a "aprender a respirar", que es algo que agradecerás de por vida!

(Artículo basado en el publicado en la revista Marie Claire “cómo influye la respiración en tu belleza”)



CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Es correcta tu postura al correr?


  Aunque todos creemos que el gran fuerte para los corredores son las piernas, la verdad es que cada parte del cuerpo puede ayudar en una carrera, de hecho podemos ganar mucho si conocemos cómo usar adecuadamente cada parte del cuerpo al correr.

  Cabeza: La forma de llevar la cabeza es una de las claves que determinará tu eficiencia como corredor. Deja que la mirada te guíe, mira al frente de forma natural, no te mires los pies, esto enderezará tu cuello y espalda. No permitas que tu barbilla sobresalga hacia delante.
  Hombros: Juegan un importante papel para mantener el torso relajado, crucial para mantener una postura eficiente. Debes llevar los hombros bajos y relajados, evitando las tensiones de llevarlos altos. Según te cansas pueden elevarse hacia tus orejas, si esto te ocurre agítalos para soltar la tensión. Evita que los hombros vayan de lado a lado con cada zancada, deben permanecer horizontales.

  Brazos: Se corre con las piernas, sí, pero los brazos acompañan y equilibran la zancada de forma crucial además de ayudar en la propulsión. Mantén las manos semicerradas, con los dedos casi tocando las palmas. Los brazos deben ir de adelante a atrás, no a través de tu pecho hacia los lados, y con los codos flexionados a 90º. Si notas que las manos se te van cerrando o los antebrazos se tensan lleva las palmas hacia abajo y agita las manos unos segundos.

  Torso: Si llevas bien colocados la cabeza y los brazos es difícil que tu torso se descoloque. Has de llevarlo erguido para mejorar la eficiencia de la respiración al máximo.

  Caderas: Son tu centro de gravedad. Tienes que evitar que tu pelvis vaya girada hacia delante o hacia atrás porque descolocará la postura del torso. Imagínate que tu pelvis es un tazón lleno de bolas y piensa que tienes que mantener las bolas en su sitio evitando que la cadera oscile de más.

  Piernas: No has de exagerar la elevación de las rodillas salvo que sean un sprinter. Elevarlas mucho es desperdiciar energía. Tienes que levantarlas lo justo para que no rocen los pies y mantener una zancada corta y rápida. Tu pie nunca tiene que apoyar por delante de la vertical que forma la rodilla, si así fuera estarías haciendo una zancada demasiado larga.
  Pies: Tienes que empujar el suelo con fuerza. Con cada paso tus pies deben golpear el terreno durante poco tiempo, aterrizando entre el talón y el mediopié. Mantén el tobillo flexionado a medida que tu pie se apoya en el suelo para crear más fuerza de impulsión. Has de sentir que la musculatura de los gemelos te está propulsando con cada paso. Fíjate en que tus pies hagan el mínimo ruido posible al hacer al apoyo. Un buen corredor es silencioso.

 (Fuente: www.runners.es)


CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com

miércoles, 20 de febrero de 2013

Relación entre sedentarismo y dolor de espalda


¿Os duele la espalda con frecuencia sin un motivo concreto?

 Puede que la causa de vuestro problema sea simplemente que hacéis una vida demasiado sedentaria.

 Desde el punto de vista médico, lo aconsejable es evitar ser sedentario, pero a veces las obligaciones laborales hacen que sea prácticamente imposible. Además la vida moderna incita a estar constantemente sentado y empuja a llevar una vida cómoda en la que se evita todo esfuerzo físico: se suele usar el ascensor para subir -o incluso bajar- unos pocos pisos y el coche para recorrer unos cientos de metros.

  Es fácil que una persona sedentaria padezca dolores de espalda porque en estas situaciones aparecen unos factores desencadenantes, como pueden ser:

- La falta de potencia muscular ("atrofia muscular"). El sedentarismo conlleva la pérdida de fuerza muscular, y el tener poca fuerza en la musculatura de la espalda o los abdominales ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. La falta de potencia muscular facilita también que la musculatura se sobrecargue y contracture ante esfuerzos aparentemente livianos.

- La falta de actividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda, se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en movimiento.  La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, haciendo que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo, lo que facilita su contractura.

- La mala higiene postural. Al estar sentado, es muy frecuente adoptar posturas incorrectas, que aumentan innecesariamente la presión sobre el disco intervertebral, lo que a la larga puede facilitar que aparezca una fisura, protrusión o hernia discal e incrementan la fuerza que debe hacer la musculatura, lo que puede provocar su contractura. Sin embargo, la lesión del disco o la contractura de la musculatura son mucho menos probables si la musculatura es potente y está entrenada.

- El sobrepeso. El sobrepeso se asocia frecuentemente al sedentarismo, y es uno de los factores que aumenta el riesgo de que aparezca dolor de espalda, por los mecanismos que se indican en la sección correspondiente. También en este caso, el riesgo es mayor si al sobrepeso se le asocia la falta de una musculatura potente.

  ¿El dolor de espalda puede tener consecuencias negativas en los sedentarios?

   Sí, si no toman medidas para compensar algunos de los factores de riesgo que conlleva el sedentarismo.

  Tales consecuencias negativas pueden ser:

  - La cronificación del dolor. En los sedentarios suelen coexistir varios de los factores de riesgo para que el dolor aparezca o persista. Eso hace que, si el dolor aparece, sea mayor el riesgo de que se cronifique.

  - La cronificación de la incapacidad. Habitualmente, el sedentario está acostumbrado a exigir poca disciplina física a su cuerpo, lo que se suele asociar a una actitud evasiva ante el dolor, que se caracteriza por tender al reposo y evitar cualquier actividad que crea va a desencadenar o aumentar los síntomas.

Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda:

Existen varias pautas que suelen dar buenos resultados:

  - Mantener un mínimo grado de actividad física. Por muy exigentes que sean los horarios laborales, siempre es posible mantener un mínimo grado de actividad física, y eso es especialmente indispensable en los sedentarios.

 Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos, en vez de ir constantemente sentado en coche, autobús o metro, o subir cada día algunos pisos a pie, en vez de usar siempre el ascensor.
 Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos, como correr o nadar. 20 ó 30 minutos a días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable.

  - Conocer y cumplir las normas de higiene postural que le enseñan cómo estar sentado y trabajar en esa postura de la forma más correcta y segura para su espalda.

  - Mantener o desarrollar la musculatura de la espalda. Si se practican correcta y asiduamente, pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general.
 Los programas de ejercicios específicos para la musculatura de la espalda, son muy eficaces sobre esos grupos musculares pero no sobre el estado general. Su gran ventaja es que  requieren menos tiempo y que se pueden alternar con ejercicios aeróbicos cuando las disponibilidades de tiempo lo permiten.

  Evidentemente, todas estas pautas que os estamos sugiriendo deberán contar con la aprobación de un médico, en cuanto que se deben de descartar otras causas que pueden causar dolor de espalda distintas al sedentarismo.

(La información contenida en este post ha sido extractada de la página: http://www.espalda.org)



CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com
.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Ejercicio suave o ejercicio intenso para afrontar la menopausia?


  Después de los primeros años de menopausia se produce una rápida pérdida de masa ósea inicial. La práctica regular de actividad física tiene muchos beneficios para la mujer menopáusica que no sólo incluyen la quema de calorías. También se añaden beneficios psicológicos y, sobre todo, físicos. Y es que es en esta franja de edad cuando la debilidad muscular empieza a hacerse evidente.

  Con el paso de los años, los músculos se deterioran y nos volvemos más débiles. Este proceso tiene más implicaciones de las que podemos imaginar. Se pierde coordinación y las caídas empiezan a ser más frecuentes, a menudo con huesos rotos o con heridas importantes.

  La importancia del ejercicio suave:

  Un estudio realizado en la Universidad de Salzburgo, aporta nuevos enfoques. El trabajo se ha basado en el estudio de diferentes regímenes de ejercicio para mujeres con menopausia de entre 45 y 55 años, grupo de edad en el que parece que el deterioro muscular comienza a ser visible. El objetivo de la investigación ha sido desarrollar nuevas estrategias para retrasar y reducir la aparición inicial de deterioro muscular relacionado con la edad.

  El deporte como tratamiento de los efectos fisiológicos de la menopausia parece imprescindible. Debe acompañarse del estímulo de otros hábitos saludables como el abandono del tabaco, la moderación en el consumo de alcohol, una alimentación equilibrada y una vida social satisfactoria.

  Es frecuente el hecho de que muchas mujeres en este periodo tienden a olvidar los beneficios que obtuvieron de la actividad física cuando eran jóvenes y adoptan un estilo de vida sedentario, por lo que deberían llevarse a cabo numerosos programas de promoción del deporte en esta franja de edad.

  Estos programas deberían adaptarse a la edad, a la capacidad motora y a los hábitos y costumbres. Es la mejor manera de llegar a la vejez con las mejores condiciones de salud. En concreto son aconsejables  los ejercicios aeróbicos, paseos a pie y en bicicleta, el tenis, la carrera, el senderismo, el golf y la natación.

  Además, la práctica de ejercicio diario estimula la liberación y las concentraciones de endorfinas, con numerosos efectos beneficiosos. El deporte, entonces, puede mejorar la forma física y anímica de la mujer, además de favorecer el mantenimiento de su masa ósea y muscular, disminuir los factores de riesgo cardiovascular, evitar la obesidad, las fracturas óseas, algún tipo de cáncer y el ritmo de envejecimiento.

  ¿Y practicar ejercicio intenso es conveniente?

  Se ha realizado también otro estudio, en este caso alemán, que ha llegado a conclusiones algo diferentes al que hemos descrito anteriormente.

  Sus conclusiones corroboran que un programa de actividad intenso es lo que realmente mantendría la masa ósea y ayudaría a obtener otros beneficios, como mantener el nivel de colesterol, la elasticidad o aliviar el dolor de espalda.

  Ni paseos ni ejercicios suaves. Cuatro días a la semana con carreras, saltos, ejercicios de aerobic o pesas, de forma controlada y progresiva.

  Al finalizar el estudio, los investigadores observaron que las participantes habían mejorado la elasticidad y la resistencia. Por otro lado, la densidad ósea permaneció estable e, incluso, aumentó en la columna. La clave de estas mejorías se debe al programa de ejercicios que se llevó a cabo de forma controlada y supervisada. Añaden que el aumento lento de los ejercicios y la introducción de las actividades intensas en el quinto mes es capital para reducir el riesgo de lesiones.
  En el estudio había también un grupo de control, que no practicaba ninguna actividad física, el cual experimentó durante los dos años una pérdida ósea.

¡De modo que sacad vuestras propias conclusiones!

Nosotros simplemente consideramos que el ejercicio es básico para la salud y para llegar bien a la tercera edad. La intensidad deberá depender de la voluntad, la salud y la motivación de cada persona  al ejercitarse. ¡Siempre que se haga ejercicio la salud se verá beneficiada!


(Extractado de artículo escrito por Núria LLavina Rubio)



CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com


miércoles, 6 de febrero de 2013

Entrenar en el gimnasio como si estuvieras al aire libre


  ¿Te gusta correr, caminar rápido o andar en bicicleta, has conseguido “engancharte”, y sin embargo a veces, por el clima o por otro motivo no puedes salir a entrenar al exterior?
Vamos a intentar explicar cómo puedes conseguir los beneficios del deporte al aire libre, entrenando en un interior.

  Si bien nunca lograremos exactamente igual resultado y el mismo nivel de esfuerzo, podemos intentar lograr un esfuerzo equivalente a entrenar al aire libre utilizando la cinta o la bicicleta estática.

 Para ello, necesitamos considerar que en exteriores corremos o rodamos con terrenos que no siempre son parejos y además, nos enfrentamos al aire, la humedad, el frío u otras características del clima, condiciones que no encontramos en el interior.
Por todas esta razones, entrenar al aire libre siempre representa más esfuerzo y quema más calorías.

  Si pretendes simular el entrenamiento al aire libre en la cinta o en la bicicleta estática, quizá es importante que el ambiente en el que nos situamos con la máquina no esté totalmente refrigerado en verano ni tampoco excesivamente calefaccionado en invierno.

  Por el resto, para imponer un poco de resistencia y elevar el esfuerzo que realizamos, podemos echar mano a la inclinación en la cinta o a la resistencia en los pedales de la bicicleta, pues por ejemplo correr en terreno llano y sin viento en exteriores es semejante a correr en cinta inclinada un 1%, y el esfuerzo de caminar a paso ligero al aire libre, puede simularse con colocar la cinta a un 4% aproximadamente.

  La cuestión para saber que lo estamos haciendo bien, está en conseguir parecidas sensaciones físicas cuando se entrena puertas adentro que cuando nos ejercitamos en el exterior. En este sentido, un pulsómetro puede ayudarnos mucho, ya que intentaremos que el nivel de pulsaciones que se reflejen un día que entrenemos al aire libre sea similar al que deberíamos obtener otro día entrenando en el interior.

  ¡De todos modos, te recomendamos que no te “enfades” demasiado cuando pasen varios días y no puedas salir a entrenar al exterior! 
  Durante ese plazo de tiempo puedes por ejemplo comenzar a entrenar con otros aparatos que nunca habías utilizado, como el remo o la elíptica, o si tienes la oportunidad acudir a realizar alguna actividad aeróbica de grupo…o simplemente puedes tomarte un par de días de descanso para, eso sí, para volver a la carga con más fuerzas cuando llegue el momento!



CÔRPORE 
Centro de Entrenamiento Personalizado
 Caveda 16, 1º D - 33002 Oviedo
Telf. 985 212 307
corpore.cris@gmail.com